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El cultivo de la sensibilidad literaria

No cabe duda de que los mejores instrumentos para cultivar la sensibilidad literaria son la lectura y la escritura. Sensibilidad literaria en cuanto capacidad para percibir, interpretar y emocionarse con lo que la literatura expresa, incluso cuando lo hace de manera sutil o simbólica. La crítica literaria, sin embargo, resulta ser una ayuda adicional, puesto que en ella un experimentado especialista en lectura y escritura nos dice dónde poner la mirada, en qué elementos literarios es recomendable poner atención, cómo conviene conformar un texto si estamos dedicados a su escritura.

Por ese motivo nos parece atractiva la idea de compartir con ustedes la crítica que un estudioso contemporáneo hace a un libro de cuentos publicado recientemente. Se trata de una nota que Pedro Gandolfo dedica al último libro del escritor chileno Carlos Iturra.

EL CUENTO COMO ESTOCADA
La crítica, de Pedro Gandolfo

Está fuera de toda duda que Carlos Iturra es un eximio representante del género cuentístico en Chile y, por ello, de cada nuevo volumen el lector puede esperar una sucesión de narraciones pulcras y punzantes. El libro Nada en el espejo. Cuentos de odio, de lucidez y de inmortalidad no lo decepcionará. El oficio maduro de Iturra está presente en cada uno de los cuentos, la mano firme y elegante, alcanzando en alguno de ellos el rango de sobresaliente. Así como la calidad es pareja, en cambio, la diversidad de materias o contenidos es grande, de modo tal que resulta un desafío para un crítico reflexionar una calibración que les cale a todos, distintos como son en su forma, temática, extensión, incluso, estilo. Iturra nada bien en distintas aguas.

Quizás un punto que reaparece en diversas narraciones sea la relevancia que posee la ciudad, la urbe en sus intrincadas formas, el barrio, el habitar mismo. No los trata solo como escenarios o elementos relevantes en la trama, como pasa varias veces, sino también como verdaderos protagonistas, como ocurre en «El barrio que frecuento», una soberbia narración en que la acción aparece tímida al final y, en cambio, la revisión melancólica y a la vez cruel del antiguo barrio tiene el protagonismo del relato. Otra narración tremenda donde se manifiesta la ciudad en otra de sus dimensiones es cementerio clandestino, un escalofriante relato, perfectamente urdido, en el cual una «toma”, que con realismo veraz es descrita, es la indispensable coprotagonista de la acción. Pero así como estos fragmentos mayores se despliegan, también en los demás relatos hay un cuidado por «situar» la acción con esmero y soltura como si se conocieran los lugares. Ejemplos de lo anterior son el departamento de Ismael Valdés Vergara y el Parque Forestal en «Oh Fortuna”; esa casa de la infancia transformada en hogar psiquiátrico en «Retomo al paraíso», o la catedral misma en la cruelmente graciosa «La fachada de la catedral».

A propósito de esto último, también hay otro rasgo que le concede un tinte común a esta selección de cuentos. Me refiero al sentido del humor que los recorre. Si bien hay algunos en que es más manifiesto, en todos el autor parece situarlos en una distancia irónica que le concede a su mirada un humor que va desde la ironía implícita a la sonrisa maliciosa o la carcajada cruel. La misma «La fachada de la catedral» es un refinado chiste, ya que un terremoto pone fin a los desvelos del obispo, o, peor aún, en el estupendo «La desaparición de Silvana Lagos», en el que un error de identidad lleva a la pobre secretaria a una horrible muerte. El humor de Iturra es negro y, a menudo, cruel.

Es interesante, en otro punto, señalar el papel de la mujer en estos relatos. El personaje de Renata en «El papel de la luz” (el relato inicial) se halla perfectamente trazado en pocas páginas con un vigor agobiante y, así mismo, por dar otro ejemplo, la Carolina de «Oh fortuna», o la Sofía del mismo cuento y la protagonista sin nombre de «El cementerio clandestino», una sepulturera víctima de un macabro ajuste de cuentas. Todas ellas, y otras más en distintos relatos, son figuras poderosas en las que la trama se apoya y converge.

El juego de las clases sociales es otra constante de estos cuentos. Carlos Iturra está plenamente consciente del factor esencial que la pertenencia a una clase social puede actuar en el comportamiento humano. Los personajes de estos cuentos se hallan cuidadosamente situados en un estrato social de entre los estratos en que se subdivide la sociedad chilena. No tiene preferencia por uno de ellos, sino que de cuento en cuento va cambiando de estamento de manera admirable. Admirable porque parece que conociera las reglas que los rigen de primera mano y porque los mira desde fuera con veracidad crítica.

No se puede dejar de mencionar, en fin, de este notable conjunto de relatos la habilidad formal del autor. No todos son iguales en su técnica. Algunos, pocos acaso, progresan del modo más clásico. Opta más bien Iturra por ensayar distintas formas, estilos y recursos. Resultan especialmente atractivos los finales que, aunque abiertos algunos, dejan al lector como en una perpleja agonía. Una estocada más que un noqueo.

Habría mucho más que decir. Pero, en fin, “Nada en el espejo” (el cuento que le da nombre al libro es muy bueno) es un conjunto sólido, estremecedor y refinado de cuentos que viene a confirmar la excelente trayectoria de Carlos Iturra en este rubro.

Publicado originalmente en blogs.elmercurio.com/cultura

Pedro Gandolfo es un escritor, abogado y docente chileno que desde 2015 es Miembro de Número de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, una de las seis Academias que integran el Instituto de Chile.

Carlos Iturra (Santiago, 1956) es un escritor chileno, destacado principalmente por sus cuentos. Ha sido galardonado en múltiples ocasiones con el Premio Municipal de Literatura de Santiago (2005, 2009, 2017) y con el Premio Mejores Obras Literarias Publicadas (2005, 2009), entre otros.​

El Canario, Katherine Mansfield

¿Ves aquel clavo grande a la derecha de la puerta de entrada? Todavía me da tristeza mirarlo, y, sin embargo, por nada del mundo lo quitaría. Me complazco en pensar que allí estará siempre, aun después de mi muerte. A veces oigo a los vecinos que dicen: «Antes allí debía de colgar una jaula». Y eso me consuela: así siento que no se le olvida del todo.

…No te puedes figurar cómo cantaba. Su canto no era como el de los otros canarios, y lo que te cuento no es sólo imaginación mía. A menudo, desde la ventana, acostumbraba observar a la gente que se detenía en el portal a escuchar, se quedaban absortos, apoyados largo rato en la verja, junto a la planta de celinda. Supongo que eso te parecerá absurdo, pero si lo hubieses oído no te lo parecería. A mí me hacía el efecto que cantaba canciones enteras que tenían un principio y un final. Por ejemplo, cuando por la tarde había terminado el trabajo de la casa, y después de haberme cambiado la blusa, me sentaba aquí en la baranda a coser: él solía saltar de una percha a otra, dar golpecitos en los barrotes para llamarme la atención, beber un sorbo de agua como suelen hacer los cantantes profesionales, y luego, de repente, se ponía a cantar de un modo tan extraordinario, que yo tenía que dejar la aguja y escucharlo. No puedo darte idea de su canto, y a fe que me gustaría poderlo describir. Todas las tardes pasaba lo mismo, y yo sentía que comprendía cada nota de sus modulaciones.

¡Lo quería! ¡Cuánto lo quería! Quizá en este mundo no importa mucho lo que uno quiere, pero hay que querer algo. Mi casita y el jardín siempre han llenado un vacío, sin duda; pero nunca me han bastado. Las flores son muy agradecidas, pero no se interesan por nuestra vida. Hace tiempo quise a la estrella del atardecer. ¿Te parece una tontería? Solía sentarme en el jardín, detrás de la casa, cuando se había puesto el sol, y esperar a que la estrella saliera y brillara sobre las ramas oscuras del árbol de la goma. Entonces le murmuraba: «¿Ya estás aquí, amor mío?». Y en aquel instante parecía brillar sólo para mí. Parecía que lo comprendiera…; algo que es nostalgia y sin embargo no lo es. O quizá el dolor de lo que uno echa de menos, sí, era este dolor. Pero ¿qué era lo que echaba de menos? He de agradecer lo mucho que he recibido.

…Pero, en cuanto el canario entró en mi vida, olvidé a la estrella del atardecer: ya no me hacía falta. Y aquello ocurrió de una manera extraña. Cuando el chino que vendía pájaros se detuvo delante de mi puerta y levantó la jaulita donde el canario, en vez de sacudirse como hacían los dorados pinzones, lanzó un débil y leve gorjeo, me sorprendí a mí misma diciéndole:

-¿Ya estás aquí, amor mío?

Desde aquel instante fue mío.

…Aún me asombra ahora recordar cómo él y yo compartíamos nuestras vidas. En cuanto por la mañana quitaba el paño que cubría su jaula, me saludaba con una pequeña nota soñolienta. Yo sabía que quería decirme: «¡Señora! ¡Señora!». Luego lo colgaba afuera, mientras preparaba el desayuno de mis tres muchachos pensionistas, y no lo entraba hasta que volvíamos a estar solos en casa. Más tarde, en cuanto terminaba de lavar los platos, empezaba una verdadera diversioncita nuestra. Solía poner una hoja de periódico en la mesa, y, cuando colocaba la jaula encima, el canario sacudía las alas desesperadamente como si no supiera lo que iba a ocurrir. «Eres un verdadero comediante», le decía riñéndolo. Le frotaba el plato de la jaula, lo espolvoreaba de arena limpia, llenaba de alpiste y de agua los recipientes, ponía entre los barrotes unas hojas de lechuga y media manzana. Y estoy segura de que él comprendía y sabía apreciar cada detalle de esta ceremonia. ¿Comprendes? Era, de natural, de una pulcritud exquisita. En su percha jamás había una mancha. Y sólo viendo cómo disfrutaba bañándose se comprendía que su gran debilidad era la limpieza. Lo que yo ponía por último en la jaula era el envase en que se bañaba. Y al momento se metía en él. Primero sacudía un ala, luego la otra, después zambullía la cabeza y se remojaba las plumas del pecho. Toda la cocina se iba salpicando de gotas de agua, pero él no quería salir del baño. Yo solía decirle: «Es más que suficiente. Lo que quieres ahora es que te miren». Y por fin, de un salto, salía del agua, y sosteniéndose con una pata se secaba con el pico, y al terminar se sacudía, movía las alas, ensayaba un gorjeo y levantando la cabeza… ¡Oh! No puedo ni siquiera recordarlo. Yo acostumbraba limpiar los cuchillos mientras tanto, me parecía que también los cuchillos cantaban a medida que se volvían relucientes.

…Me hacía compañía, ¿comprendes? Eso es lo que me hacía. La compañía más perfecta. Si has vivido sola, sabrás lo inapreciable que eso puede ser. Sin duda tenía también a mis tres muchachos que venían a cenar, y a veces se quedaban en casa leyendo los periódicos. Pero no podía suponer que ellos se interesaran en los detalles de mi vida cotidiana. ¿Por qué se iban a interesar? Yo no significaba nada para ellos: tanto es así, que una noche, en la escalera, oí que, hablando de mí, me llamaban «el adefesio». No importa. No tiene importancia, la más mínima importancia. Lo comprendo bien. Ellos son jóvenes. ¿Por qué me iba a incomodar? Pero me acuerdo de que aquella noche me consoló pensar que no estaba sola del todo. En cuanto los muchachos salieron, le dije a mi canario: «¿Sabes cómo la llaman a tu señora?». Y él ladeó la cabeza, y me miró con su ojito reluciente, de tal forma que tuve que reírme. Parecía como si le hubiese divertido aquello.

…¿Has tenido pájaros alguna vez?… Si no has tenido nunca, quizá todo esto te parezca exagerado. La gente cree que los pájaros no tienen corazón, que son fríos, distintos de los perros y los gatos. Mi lavandera solía decirme cuando venía los lunes: «¿Por qué no tiene un foxterrier bonito? No consuela ni acompaña un canario». No es verdad, estoy segura. Me acuerdo de una noche que había tenido un sueño espantoso (a veces los sueños son terriblemente crueles) y, como que al cabo de un rato de haberme despertado no conseguía tranquilizarme, me puse la bata y bajé a la cocina para beber un vaso de agua. Era una noche de invierno y llovía mucho. Supongo que aún estaba medio dormida: pero, a través de la ventana sin postigo, me parecía que la oscuridad me miraba, me espiaba. Y de pronto sentí que era insoportable no tener a nadie a quien poder decir: «He soñado un sueño horrible» o «Protégeme de la oscuridad». Estaba tan asustada, que incluso me tapé un momento la cara con las manos. Y luego oí un débil «¡Tui-tuí!». La jaula estaba en la mesa, y el paño que la cubría había resbalado de forma que le entraba una rayita de luz. «¡Tui-tuí!», volvía a llamar mi pequeño y querido compañero, como si dijera dulcemente: «Aquí estoy, señora mía: aquí estoy». Aquello fue tan consolador que casi me eché a llorar.

…Pero ahora se ha ido. Nunca más tendré otro pájaro, otro ser querido. ¿Cómo podría tenerlo? Cuando lo encontré tendido en la jaula, con los ojos empañados y las patitas retorcidas, cuando comprendí que nunca más lo oiría cantar, me pareció que algo moría en mí. Sentí un vacío en el corazón como si fuera la jaula de mi canario. Me iré resignando, seguramente: tengo que acostumbrarme. Con el tiempo todo pasa, y la gente dice que yo tengo un carácter jovial. Tienen razón. Doy gracias a Dios por habérmelo dado.

Sin embargo, a pesar de que no soy melancólica y de que no suelo dejarme llevar por los recuerdos y la tristeza, reconozco que hay algo triste en la vida. Es difícil definir lo que es. No hablo del dolor que todos conocemos, como son la enfermedad, la pobreza y la muerte, no: es otra cosa distinta. Está en nosotros profunda, muy profunda: forma parte de nuestro ser al modo de nuestra respiración. Aunque trabaje mucho y me canse, no tengo más que detenerme para saber que ahí está esperándome. A menudo me pregunto si todo el mundo siente eso mismo. ¿Quién lo puede saber? Pero ¿no es asombroso que, en su canto dulce y alegre, era esa tristeza, ese no sé qué lo que yo sentía?

FIN

“The Canary”,

Revista Athenaeum, 1923

Mansfield fotografiada por Lady Ottoline Morrell,1916-1917

Katherine Mansfield, (Wellington, Nueva Zelanda, 1888-Fontainebleau, Francia, 1923), fue una escritora neozelandesa.

Al igual que Virginia Woolf, con quien mantuvo una relativa amistad, Mansfield, en sus relatos, quería describir la vida cotidiana y las relaciones sociales en las clases medias cultivadas, a las que ambas pertenecían. Pero, por sobre todo, quería ver qué había debajo de esa bonanza. Podía ser algo dramático, la muerte, el término del amor o algo impreciso, un secreto. Combinó, entonces, hermosura y espanto, lo mezquino con lo sublime. Para ello, reflejó la belleza existente en toda vida humana.

Un documento acerca de la llamada “Matanza de la Escuela Santa María de Iquique”

En historiografía, una fuente primaria es cualquier material creado durante el período histórico que se está estudiando, proporcionando una perspectiva directa y contemporánea sobre los acontecimientos o ideas.

Este tipo de documentos permiten a los historiadores comprender mejor el pasado a través de una visión de primera mano, evitando la influencia de la interpretación de otros.

Informe del cónsul alemán Groothoff al Canciller Imperial Principe Von Bülow, fechado en Iquique, el 31 de diciembre de 1907.

Me honro en hacerle llegar a su Alteza el presente informe sobre los sucesos ocurridos últimamente en esta plaza.

Los comienzos y preparativos para la huelga general que ha desarticulado enormemente la situación en las últimas semanas en la pampa y en Iquique, pueden ser buscados en el año pasado. La falta generalizada de obreros que impera en la pampa y también en Iquique hace ya largo tiempo, llevó a los salitreros y a las compañías salitreras en Iquique cada vez más a una dependencia en relaciones con los obreros.

La situación ya no se podía aguantar, pero pese a ello las compañías evitaron un conflicto que eventualmente podría producir una huelga. Al contrario, ella se ha evitado, acorde a las posibilidades, por todos los medios; quizás ésta no ha sido la táctica correcta frente a los obreros chilenos.

Debido a la caída continua de la moneda y del encarecimiento resultante no solamente de las mercancías importadas, sino que también de alimentos que deben ser traídos desde el sur, sobre todo carne, complacieron las compañías salitreras de Iquique a los obreros al declararse de acuerdo a pagar, en el puerto de Iquique, los salarios sobre la base de 15 peniques.

Operarios en huelga abriendo calle para recibir a los obreros de la pampa, 1907

Esta concesión fue hecha sin que los obreros la hayan pedido; es decir, por iniciativa de las propias compañías salitreras.  La escala para el pago de los salarios era como sigue:

5 por ciento de aumento si la moneda bajase de 15 peniques
10 por ciento de aumento si la moneda bajase de 14 peniques
15 por ciento de aumento si la moneda bajase de 13 peniques
20 por ciento de aumento si la moneda bajase de 12,5 peniques
25 por ciento de aumento si la moneda bajase de 12 peniques

Cuando el curso bajó de 10 peniques, fue aumentada la escala hasta 10 peniques, así que los salarios recibirían un aumento de 50 por ciento, inmediatamente después que el curso de la moneda bajase de 10 peniques.

En la pampa subieron los salarios más y más, pero allí no se tomó en cuenta el cambio monetario; también fueron aceptados los aumentos. Por el contrario, los precios en las pulperías (tiendas en las oficinas que en su mayoría llevan la cuenta para las mismas oficinas) en general permanecieron sin variación, sobre todo los precios de los comestibles no subieron en nada.

Como ejemplo se puede mencionar que la carne se vende ahora a 40 y 5O centavos por libra, mientras que la misma aquí en Iquique no se compra por menos de un peso. Existe entonces una gran ventaja para el obrero en la pampa, mediante la cual se origina una gran pérdida para los salitreros, la que se soporta para no subir inconvenientemente los salarios.

El lunes 9 de diciembre paralizaron el trabajo los obreros portuarios de Iquique y exigieron el pago de los salarios sobre la base de 16 peniques, lo que naturalmente fue desestimado. La práctica había demostrado que los obreros aquí en el puerto conseguían ganancias que les posibilitaba trabajar tres o cuatro días a la semana y andar «celebrando» el resto. De esta manera se originaron lógicamente continuos problemas con la gente, los que se agravaban cada vez más; una vez se negaban los lancheros a desembarcar carbón, otra vez se negaban éstos, en suma, a trabajar, y cuando debían ser despedidos, amenazaban todos los obreros de la bodega con paralizar el trabajo.

Realmente no ha existido un problema salarial en todo este movimiento, sino más bien motivos cuya profundidad y génesis nunca resulta fácil de averiguar aquí habiendo huelga.

Es de creer que los obreros de Iquique también hayan persuadido a la gente de la pampa para participar en el movimiento; de esta forma se inició la paralización de actividades el día 10 de diciembre en la oficina San Lorenzo. Estos mismos presentaron diversas exigencias cuya aceptación   era desde el principio imposible; en primer lugar, exigían los obreros de la pampa el pago de los salarios sobre la base de 18 peniques, lo que después también pusieron en su programa los obreros de Iquique. Desde esa oficina salieron los obreros bajo la dirección de los cabecillas, a las oficinas más próximas y       persuadieron a una parte de la gente a seguir conjuntamente para presentar personalmente en Iquique sus peticiones a 1as compañías.

Meeting de obreros en la Plaza Arturo Prat (1907)

Se unió una gran parte de la gente en las diversas oficinas, pero también está comprobado que la mayor parte de los obreros de pampa no tenía la intención de participar en el movimiento. Existen ejemplos que la gente se escondió en las calicheras para quedar fuera del movimiento, pero los cabecillas buscaban a la gente en esos lugares y la obligaban a participar por medio de violencia y amenazas. La intención de los jefes del movimiento ha sido indudablemente la de imponerse por la masa y así tratar de conseguir más fácilmente las peticiones.

Se ha comprobado además que una gran parte de la gente de la pampa no conocía siquiera las razones de la bajada a Iquique, y no ha entendido (sobre todo los bolivianos) lo que significa dieciocho peniques.

El domingo 15 de diciembre a primera hora llegaron aquí las primeras gentes de la pampa. Alrededor de 3.000 a 3.500, viniendo a pie. Los obreros fueron recibidos por los militares y llevados al sporting club que se encuentra fuera de la ciudad, y mantenidos allí a cuenta de las autoridades. Desde ese lugar debería negociar el comité de los obreros con las compañías, a través de la Intendencia.

Las oficinas salitreras estaban débilmente protegidas por la policía y los militares, quienes nada habrían podido hacer contra las masas. Se vengaría al final la indiferencia, la cual ha sido siempre demostrada contra esta provincia, una provincia que le da a Chile la mayor parte de sus entradas. Militares que desde hace largo tiempo debieran permanecer en la Pampa para la protección, pese a haber sido presentadas iniciativas para construirles regimientos, no han sido enviados nunca hacia allá, sólo por eso se entiende que el movimiento no fuera ahogado inmediatamente desde el principio, protegiendo a las oficinas cercanas contra los huelguistas y cabecillas.

Marcha obrera en Iquique, 1907

El mismo domingo por la tarde debían ser devueltos los obreros a la pampa, en trenes preparados para eso, para lo cual éstos daban muestras de estar dispuestos. Se llevó a la masa, bajo acompañamiento de caballería, a través de la ciudad hasta el ferrocarril; ya en los carros, fueron detenidas las gentes por los dirigentes de Iquique con gritos, y salieron después de los vagones a través del cordón militar, y corrieron en hordas hacia la ciudad. Los militares debieron aceptar lo que pasaba, ya que una intervención era imposible. De este modo, la gente había conseguido llegar hasta la ciudad, lo que todo el día habían evitado las autoridades. El intendente, el general y el prefecto de la policía se encontraban ausentes en el sur y actuaban sus reemplazantes.

En la escuela Santa Maria recibieron refugio los huelguistas y fueron mantenidos allí también a cuenta de las autoridades.

La gente permaneció tranquila, pero diariamente bajaban de la pampa nuevos huelguistas que se comportaban absolutamente tranquilos los primeros días, tenidos a raya además por los propios dirigentes. Locomotoras pertenecientes al ferrocarril inglés de la ciudad, fueron tomadas violentamente por los huelguistas en la pampa y bajo dirección de los mismos, siguieron siendo transportadas más gentes de allí hasta Iquique. En una oficina, el Ejército estacionado allí intervino en contra de esto, y de esa forma resultaron los primeros heridos.

Pese a ello, la gente bajó y trató de llevar a los heridos a través de la ciudad, lo que no se permitió; el ambiente empeoró. El viernes 19 de diciembre aumentó el número de huelguistas a unos 14.000, los que en su totalidad estaban en la ciudad.  De todos modos, estaba todo tranquilo, pero era innegable que de la población de Iquique se apoderaba una sensación de muchísima preocupación, mientras que el tono de la gente se hacía más violento y provocador.

Entretanto había llegado el miércoles el navío de guerra Esmeralda, el jueves llegaban el intendente don Carlos Eastman, el general Silva Renard y el prefecto de la policía, todos a bordo del buque de guerra Zenteno el que trajo nuevas tropas de refuerzo. Gracias a la llegada de las tropas, además de la Marina, la guarnición había sido reforzada significativamente, lo que era importante tomando en cuenta la gran masa reunida. Se impuso en Iquique el estado de sitio, pero para los militares no fue fácil mantener el orden; sin embargo, se debió haber tomado precaución para no agitar a la gente innecesariamente.

La situación era crítica y desmejoró ostensiblemente; la posición de los huelguistas se endureció y se manifestó incluso en ataques verbales a las autoridades. El comité de los obreros se atribuyó derechos propios que lógicamente hicieron la situación más seria. Aumentó la incitación de las masas por parte de los cabecillas, y se tenía en general la impresión de estar en frente de una catástrofe. Ya el jueves abandonaron diversas familias la ciudad; el viernes aumentó considerablemente el éxodo de las familias y 1a salida de la ciudad por parte de las mujeres y niños, y el sábado se encontraban en su mayoría, a bordo de los barcos surtos en el puerto.

Los obreros trataron de negociar con el intendente, de poder a poder, y se encontraban cada vez más en un estado de fanatismo y se dejaban llevar por los dirigentes. De esa manera se habían terminado todos los medios para llevar a su fin pacíficamente el asunto. A la una dio el intendente la orden de hacer desalojar la Escuela Santa María y le ordenó al general utilizar la fuerza, en caso necesario, para el cumplimiento de la orden. Todos los huelguistas debían ser llevados de vuelta al sporting club, en las afueras de Iquique.

Hoy ya no se puede dudar que la intención era de prender fuego a la ciudad el sábado por la tarde, y luego saquearla; entre los 20.000 se encuentran siempre suficientes elementos que habrían utilizado una oportunidad así para dejar libres sus malos instintos y, considerando la liviana construcción de las casas, el fuego habría tenido las más terribles consecuencias, contra lo cual no habrían podido hacer nada tampoco los ágiles bomberos.

Rumores acerca que en el momento decisivo el Ejército se pasaría al bando de los huelguistas, mantenían los ánimos comprensiblemente en zozobra; han sido rumores que los mismos cabecillas propagaban para mantener a las masas más en su poder y darles mayor confianza y valentía; que los dirigentes hayan confiado poder contar en parte con esto parece ser bastante seguro, pero el desengaño fue muy amargo porque el Ejército no ha dudado ni un solo momento en cumplir el deber frente a los oficiales, para el resguardo de los intereses de la ciudad y del Estado. Los huelguistas, en una cantidad sobre los        7.000, se negaron a la orden de evacuación del intendente, y la masa, incitada por los cabecillas, estaba sumida en una disposición cada vez más fanática. La resistencia debió ser vencida al final con el fuego de las tropas y de la artillería; inmediatamente después la masa se rindió y fue llevada por el Ejército al sporting club, donde debía pasar la noche.

Escuela Santa María, Iquique, 1907

El número de muertos llegará lastimosamente a unos 200 y el de heridos se estima en algunas centenas; datos exactos no han sido dados a conocer ya que las autoridades, comprensiblemente tratan de evitar lo que podría agitar aún más los ánimos. El lunes por la mañana fueron devueltos los huelguistas en trenes especiales a la pampa. El resto siguió en los días siguientes.

El trabajo comenzó de nuevo lentamente en la pampa, bajo las antiguas condiciones. Los regresados se comportaban absolutamente tranquilos en las oficinas; sólo parece que una gran parte de los obreros pampinos quieren emigrar, en parte al Perú, en parte a Bolivia.

Aquí en Iquique se inició el trabajo en parte el 26 de diciembre, mientras que las cuadrillas salitreras y los lancheros reanudaron las faenas recién el 30. Las condiciones aquí en el puerto son las mismas que antes de la huelga. No se sabe exactamente si los cabecillas han caído o han sido apresados; también sobre esto se mantendrá el silencio, algunos de los dirigentes principales deben haber caído, entretanto ha vuelto la tranquilidad. Los huelguistas no han conseguido ningún resultado; algunos aumentos de salario si son justos, se les dará a la gente en la pampa, al final; en el puerto de Iquique no habrá en todo caso ningún aumento.

Informe del cónsul Groothof, del 31 de diciembre de 1907, Archivo Histórico de Merseburg, Ministerio de Relaciones Exteriores (Auswärtiges Amt), legajo Nº 14748/49, III 2327.

Fuente:
EL PRUSIANISMO EN LAS FUERZAS ARMADAS CHILENAS.
Patricio Quiroga / Carlos Maldonado
Presentación de Sergio Bitar.
DOCUMENTAS
(Las fotografías de esta publicación no forman parte del documento original reproducido).

Cuatro Exposiciones en Paine

El segundo semestre del presente año reúne cuatro valiosas exposiciones ofrecidas por la Corporación Cultural Nuevo Horizonte en el Centro Cultural de Paine.

Los primeros días de octubre se exhibió Exponchy»s, con los trabajos de Alfonso Domeyko del Villar, jovensísimo dibujante criado en medio del paisaje aculegüano. Su obra ofrece una delicada interpretación del canon artístico y se convierte en una eficiente provocación a otros jóvenes.

Las dos últimas semanas del mes podrán apreciarse los paisajes bordados de Ruth Gaete, quien fuera profesora de cientos de niños y jóvenes en colegios de Paine y Buin. “Entre colores y puntadas: Bordado Paine”, se llama la muestra.

Testigo de la historia painina y la evolución de su paisaje, estampa hoy en sus cuadros bordados con finos hilos y delicadas combinaciones de colores, la característica naturaleza del valle central. Revela también las técnicas que heredó de las mujeres de su familia, así como de las religiosas españolas del Liceo Fátima, hoy colegio Ana Mogas, donde estudió y luego fue profesora.

El día 4 de noviembre se inaugurará la muestra póstuma de los trabajos de María Cristina Cruz Icaza, más conocida como CrisCruz. La exposición se titula “Arte Naif en Paine”.

La obra de CrisCruz comenzó y terminó en el Paine rural, donde se vinculó profundamente con el paisaje, la cultura y las mujeres del entorno, deviniendo estos en los motivos de su obra, donde se entremezclan atmósferas oníricas con su experiencia de madre y la búsqueda espiritual.

La muestra está conformada por cuatro grupos o series de cuadros, titulados: “Maternidad”, “Mujeres del campo”, “De la Forma al Color” y “Ángeles y Sueños”.

El 5 de noviembre se inaugurará «Visiones del origen», de Fabrizzio D’Angelo.

Con sólida formación académica, D’Angelo busca transmitir la energía de la naturaleza desde una gráfica no tradicional, invitando al espectador a descubrir y relacionar las formas del paisaje, la flora y la fauna. Es posible así, nos dice D’Angelo, alcanzar una visión del paisaje americano y su iconografía en las culturas originarias, gatillando la experiencia de estar física y mentalmente inmerso en la naturaleza.

Rodolfo Silva
Corporación Cultural Nuevo Horizonte
Octubre de 2025
(Publicado originalmente en la edición de octubre de 2025 de Todo Paine)

La flecha de las políticas culturales

Por Rodolfo Silva

El tiro con arco y flecha consiste en acertar lo más cerca del centro de la diana para obtener el máximo número de puntos. El tirador, en consecuencia, deberá evitar que la flecha siga un viaje irregular o que, definitivamente, se desvíe. Veamos a continuación cuál ha sido la trayectoria de la flecha de las políticas culturales en nuestro país.

El concepto de Cultura

La UNESCO se fundó en la postguerra para contribuir a la paz mediante la educación, la ciencia y la cultura. Se prestó especial atención al fomento de la cooperación internacional en el campo de las artes, y al estudio de la manera de reconocer las diversas identidades culturales del mundo. Cultura en el sentido clásico era la Filosofía, el Arte, la Ciencia. Ese era el escenario en 1946. El día de hoy, se usan tantas definiciones de cultura como sea el fin político de quien usa el término. Pareciera que nos rendimos. Ya ni siquiera se discute qué podemos entender por Cultura, de modo que significa todo y, por lo mismo, nada.

¿Qué entiende el Estado chileno por Cultura? El Ministerio de Las Culturas, puso en marcha recientemente el programa “Puntos de Cultura Comunitaria”, que busca aumentar el desarrollo de las prácticas socioculturales basadas en economías solidarias que aporten a la cohesión, transformación social y a la convivencia entre vecinos y vecinas.

Las Corporaciones Culturales

En 1980 se creó la figura de las Corporaciones Culturales, al alero del municipio, pero sujetas a regulaciones distintas. Uno de los fundamentos de su creación fue conseguir la autonomía de administración que le permitiera efectuar sus tareas independientemente de los procesos lentos y engorrosos del aparato estatal. Las corporaciones municipales no tenían la obligación legal de acogerse a la normativa existente en materia de compras públicas, por lo que sus adquisiciones y compras se efectuaban según los procedimientos del sector privado.

Hoy, el escenario es distinto: las Corporaciones Culturales están fuertemente vigiladas por la Contraloría General de la República y deben someterse al sistema de compras públicas y el Consejo para la Transparencia.

Los gestores culturales

Durante las décadas de 1980 y 1990 era frecuente el reclamo por la falta de idoneidad de los encargados de poner en marcha las actividades culturales. Los alcaldes eran un blanco frecuente de esas acusaciones. Surgió la idea del Gestor Cultural.

¿Quiénes se encargan hoy de la implementación de las actividades culturales en el país? Centros culturales municipales, Centros culturales privados, el Instituto Nacional de la Juventud, los departamentos municipales de Desarrollo Comunitario, de Turismo, de Deportes.

La oferta cultural en la provincia

Las gráficas que siguen muestran algunas de las actividades ofrecidas a lo largo del país.

Paine, agosto de 2025
Publicado originalmente en la edición de agosto de 2025 de la revista Todo Paine

Historia de la ciudad de San Bernardo

Raúl Besoain Armijo.
Marciano Ediciones, Santiago, tercera edición, 2023; 370 pp.

Las historias locales pueden parecer un género menor de la literatura historiográfica, pero tienen el mérito de que su objeto de estudio tiene una cercanía emocional con una comunidad local concreta, ofreciendo la posibilidad -a los vecinos de ésta- de asociar el lugar en dónde viven con las distintas y sucesivas situaciones que a lo largo del tiempo ocurrieron en ese mismo lugar; situaciones históricas que pueden así asociar con distintos aspectos visibles de su paisaje comunal. Todo lo cual alimenta su sentido de pertenencia a su comunidad, reforzando su identificación con ella; lo cual es especialmente relevante en el aprendizaje escolar.

LA PLAZA DE ARMAS DE SAN BERNARDO

Eso -y otras sorpresas- es lo que se trasluce en esta historia de San Bernardo, escrita por el profesor de historia y geografía Raúl Besoain Armijo (RBA), socio de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía y miembro de una antigua familia sambernardina, quien narra cómo se fueron poblando los antiguos Llanos de Lepe desde épocas prehispánicas hasta la explosión demográfica de hoy día, en que la antigua Villa de San Bernardo ha quedado subsumida por la conurbación de la megalópolis santiaguina.

En la historia narrada por RBA destacan especialmente tres momentos:

Uno, el momento fundacional de San Bernardo (primero con la categoría de villa y despues con la de ciudad), en el que prima la visión utópica subyacente que tenía el fundador de San Bernardo, Domingo Eyzaguirre (DE). Este tenía detrás de sí el prestigio de haber sido el que había concluido la construcción de los canales que trasladaban las aguas desde el Río Maipo al Río Mapocho y, por consiguiente, a las llanuras intermedias, entre ellas los Llanos de Lepe (en dónde se va a quedar situado San Bernardo); estas obras habían sido iniciadas por orden de Don Pedro de Valdivia y se reiniciaban, a lo largo de las décadas colonial/monárquicas, cada vez que ocurrían sequías en el país, siendo DE quien logró terminar de construir los canales por especial encargo del Gobernador Ambrosio O’Higgins. Estas obras de irrigación permitieron el desarrollo de la agricultura en los llanos al sur de Santiago, y en uno de ellos soñó con fundar (y logró que se legislara y se promulgara como ley de la naciente república) una ciudad autosustentable, casi autárquica, en la cual todo lo que consumieran sus vecinos debía estar producido en ella: tanto los alimentos como el vestuario y los materiales de construcción, entre otros productos; con su propia banca dadora de empréstitos (Monte de Piedad) y su propio curato (luego parroquia); todo ello con un diseño urbanístico tipo damero con trece calles. Esta utopía de crear una ciudad que se bastara a sí misma, lo que podríamos llamar el utopismo sambernardino-eyzaguirriano, la fue tratando de realizar DE en la década del 20 del Siglo XIX, logrando dar vida en esta década y en la siguiente a una nueva realidad urbana pero en la que no hubo tal autarquía comunal sino que quedó inserta en la dinámica del resto del país. No se realizó a cabalidad lo soñado por el fundador, pero se hizo lo que se pudo: fundar la segunda ciudad de la Provincia de Santiago y la primera netamente republicana, independentista y o’higginiana del Chile emancipado.

El FUNDADOR

Dos, el momento estructurador del espacio inmediatamente al sur de Santiago: desde 1834 y hasta fines del Siglo XIX San Bernardo fue la capital del Departamento de La Victoria, cuyo territorio se extendía por el norte hasta el Zanjón de la Aguada, por el sur hasta el Río Maipo, por el oeste hasta los cerros que están al poniente de Maipú y por el este hasta el límite con Argentina, en la Cordillera de los Andes. Departamento entonces organizado territorialmente en 16 subdelegaciones y que sirvió como la matriz político-administrativa de todas las comunas que se fueron creando en este territorio.

Tres, el momento del esplendor artístico-cultural de San Bernardo, durante las dos primeras décadas del Siglo XX, tiempo en que convergieron y se refugiaron en esta localidad muchos de los escritores y artistas que destacaban en el Chile de entonces, coincidentemente con el hecho de que San Bernardo siguió siendo el lugar de veraneo predilecto para la gente más acomodada de la sociedad santiaguina.

Durante sus dos siglos de existencia, San Bernardo ha sido la puerta de entrada del Gran Santiago desde el sur y ha estado marcada fuertemente por tres ejes: el agrícola, el militar y el ferroviario. Muchos de las frutas, verduras y carnes que han alimentado a los chilenos se han producido en la tierra sambernardina. Varias unidades militares han echado raíces en ella: infantería, caballería, aviación. Los trazados ferroviarios y la Maestranza Central de Ferrocarriles de Chile han sido centrales en su desarrollo como ciudad.

Y de la narración de RBA no podemos dejar de mencionar otros elementos que para este autor son muy importantes y que muestran a San Bernardo como un refugio de intelectuales y artistas (y también de conspiradores políticos). Para terminar esta reseña, no podemos dejar de registrar la contraposición entre el utopismo testarudo de un DE que no cejó de empeñarse en su proyecto y que creó una ciudad en un secano y el utopismo iluso de unos jóvenes escritores y artistas que hace 120 años quisieron hacer en ella una Colonia Tolstoyana que resultó un absoluto fracaso pero que fructificó en dos décadas de bollante actividad cultural. Es el empecinamiento voluntarista respaldado por la experiencia y los méritos técnicos versus un utopismo fantasioso sin cable a tierra alguno. Un utopismo que merecer ser objeto de estudio de nuevas investigaciones historiográficas.

Pedro Banoviez Cominetti
Provincia del Maipo/antiguo Departamento de La Victoria
Julio de 2025.

El folklore según la experiencia del fundador de Los Chacareros de Paine

El Profesor de Música, Compositor, Folklorista Patricio Meza expone en se «Piensa en Paine» su visión acerca del folklore y las tradiciones chilenas.

Recorre su vida en el campo de la zona central, especialmente su residencia en Paine. Narra la forma en que nació allí el afamado conjunto musical Los Chacareros de Paine. Se explaya también destacando el valor de la cueca chilena, describiendo su estructura y forma de composición. Relata las actividades de difusión realizadas y cómo ésta se ha difundido ampliamente desde la década de 1970. Concluye resaltando la importancia de dar un destacado sitial a las tradiciones nacionales, para lo cual apela a la labor del Estado.

Charla completa

Don Bernardo; Capitán. Patricio Meza

La seguidilla en la cueca chilena (Extracto de la charla de Patricio Meza)

¿Cómo se convirtió la cueca chilena en danza nacional?

«Se Piensa en Paine» responde a la vocación que sostiene la Corporación Cultural Nuevo Horizonte: ser estimuladores de la actividad artístico-cultural en Paine, una localidad que vive las tensiones del choque rural-urbano y del encuentro de poblaciones campesinas y pueblerinas tradicionales y vulnerables y acomodadas cuya residencia es de reciente data.
Tenemos el desafío de ir creando un auditorio, un público, receptivo a los estímulos intelectual-culturales.

Bellas Artes En Paine

«El hombre es prisionero de su época», dice la famosa frase. Es cierto, cada época ha impulsado nuevas expresiones que reflejan las preocupaciones del artista, según los tiempos en que éste ha vivido. Podemos habitualmente apreciar innumerables obras del pasado, donde se notan claramente esos cambios de época. Sin embargo, ese número se reduce a medida que buscamos obras contemporáneas. ¿Cuántas obras circulan de artistas nacidos en la década de 1960, de 1970, de 1980? Son cada vez menos, en la medida que nos acercamos al presente. En la frescura que ofrecen nuevas miradas artísticas, en la contemporaneidad de las preocupaciones que reflejan las obras recientes, se asienta la exposición «Caminatas por lo onírico y lo sensible”, que la Corporación Cultural Nuevo Horizonte presentó durante la primera semana de abril en el Centro Cultural de Paine.

Dos artistas nacidas a fines de la década de 1990, compañeras durante sus estudios de Arte en la PUC, exhibieron un trabajo que refleja los intereses de las generaciones más jóvenes: la vida interior, las emociones, la identidad, la intimidad. “Todos tenemos un mundo escondido, negado y desagradable.”, afirman.

Rosario Silva Ladrón de Guevara, dibujante y artista visual painina, explora en esta muestra la identidad, la introspección y el proceso de crecimiento interior del ser, prefiriendo para esto imágenes de carácter onírico. Esa es su propuesta más penetrante, donde recurre al dibujo con carboncillo. Agrega también su historia personal ligada al dibujo, que incluye trabajos realizados hace más de 10 años.

Helios Vallejos-Baccelliere, de orígenes rancagüinos, en sus trabajos integra formas infantiles y caricaturescas, con un toque de oscuridad, con la intención de mostrar símbolos familiares a la percepción humana, dándoles una vuelta de tuerca hacia lo siniestro, a favor de la expresión de lo escondido, lo negado y lo desagradable, lo más humano que tenemos, la sensibilidad.

Dos miradas jóvenes del mundo, que llamaron la atención principalmente a otros jóvenes, contribuyendo, de paso, a renovar el público que asiste a estas muestras artísticas.

Esta fue la primera exposición de Bellas Artes, de un total de seis programadas para el presente año por la Corporación Cultural Nuevo Horizonte.

Rodolfo Silva
Corporación Cultural Nuevo Horizonte de Paine
Paine, abril de 2025.

(Publicado originalmente en la edición de abril de la revista Todo Paine)

Conociendo la personalidad mediante la Grafología. «Se Piensa en Paine».

Exposición de la perito grafóloga Marcela Cerda en «Se Piensa en Paine».

La expositora recorre antecedentes históricos de la Grafología, y presenta los aportes de los pioneros de esta técnica, como son Camilo Baldo, Jean-Hippolyte Michon, Jules Crepiéux-Jamin, Ludwig Klages.
Luego, se centra en la explicación y aplicación con ejemplos prácticos de los lineamientos definidos por el médico y psicólogo Max Pulver, a quien se considera como uno de los grandes genios de la Grafología moderna.

20 de marzo de 2025
Centro Cultural de Paine

«Se Piensa en Paine» responde a la vocación que sostiene la Corporación Cultural Nuevo Horizonte: ser estimuladores de la actividad artístico-cultural en Paine, una localidad que vive las tensiones del choque rural-urbano y del encuentro de poblaciones campesinas y pueblerinas tradicionales y vulnerables y acomodadas cuya residencia es de reciente data.
Tenemos el desafío de ir creando un auditorio, un público, receptivo a los estímulos intelectual-culturales.

Buscar, seleccionar, ofrecer: las claves de la Corporación Cultural Nuevo Horizonte de Paine

«Buscar, seleccionar, ofrecer lo mejor de la cultura, para el crecimiento de las personas.» Así puede resumirse la idea que prevalece en la hoja de ruta de la Corporación Cultural Nuevo Horizonte de Paine, como una bandera a tope, como un faro que orienta la navegación en los fiordos.

Eso intentamos hacer durante el año 2024, con resultados satisfactorios. «Satisfactorio» es un término apropiado, puesto que uno siempre quiere más y los «misión cumplida» se alejan justo cuando se cree haber alcanzado los objetivos iniciales.

Los niños de la Camerata Nuevo Horizonte de Paine y su profesor junto a la violinista Janine Jansen, en septiembre de 2024.

Buscamos en universidades, centros de estudio, salas de ensayo, talleres de bellas artes. Buscamos los mejores practicantes de las artes, académicos, estudiosos para llevarlos a Paine. Destacados colaboradores resultaron ser la Sociedad Chilena de Historia y Geografía y las universidades de Chile y Alberto Hurtado, de quienes estamos muy agradecidos.

Julio Mazziotti culminó su gira mundial 2024 en la edición internacional del Concierto Dominical en Paine

Seleccionamos. Sí. Es necesario seleccionar. Porque hay una responsabilidad que ejercer. Si no se actúa con responsabilidad, el resultado puede ser contrario a lo esperado, degradando a la comunidad, en lugar de engrandecerla. Puede ser negativo, por ejemplo, quien simula ejercer un arte, cuando en realidad busca introducir una ideología política, quien promueve una supuesta práctica de liberación, pasando por encima de las tradiciones que han conformado una comunidad, o quien promueve una fe religiosa intentando destruir otra. No todo lo que está disponible puede ser subido a un escenario. En el jardín de la casa, sí, pero no en el escenario de una comunidad.

Gracias a la colaboración de artistas, estudiosos, vecinos y amigos, la revista Todo Paine y el Centro Cultural de Paine, pudimos invitar cada mes a quienes nos ayudaron a ofrecer oportunidades de desarrollo cultural a la comunidad painina.

Inauguración de «Periferia», exposición de pinturas de Pablo Domeyko, julio de 2024.

¿QUÉ OFRECIMOS EN EL AÑO 2024?

Música

10 conciertos, enmarcados en el ciclo “Concierto Dominical en Paine”.

48 músicos profesionales y 54 aficionados, subieron al escenario. Cantantes líricos, orquestas de viento, una gran agrupación folclórica, 2 orquesta juveniles locales, 1 pianista, interpretaron bella música.

Como se ha hecho habitual, cerramos el año con un importante Concierto Internacional, que este año presentó al destacado pianista Julio Mazziotti, quien culminó su gira mundial en el teatro de Paine.

Ese concierto nos permitió también mostrar el trabajo realizado durante 2024 en el ámbito de las orquestas juveniles. En efecto, a fines de noviembre se presentó la Camerata Nuevo Horizonte, integrada por músicos mayores que participaron años atrás en la Orquesta Juvenil Nuevo Horizonte y 4 niños convertidos en 2024 en nuevos violinistas. Esos cuatro niños representan el nuevo tipo de orquesta que buscamos instaurar, una que forme no solo instrumentistas, sino artistas integrales, conocedores del acto artístico y su entorno.  

Los niños de la Camerata Nuevo Horizonte de Paine, que debutaron en noviembre de 2024.

Bellas artes

3 exposiciones de pintura de artistas paininos: Consuelo Baeza, Hernán Valenzuela, Francisca Vigneaux, Raúl Pardo y Pablo Domeyko.

Se Piensa en Paine

10 conferencias que bajo el título “Se Piensa en Paine” presentaron reflexiones en torno a la historia, sociología, arte, filosofía.

Se Piensa en Paine, la reflexión adelantada al desarrollo de Paine.

LOS PLANES PARA EL AÑO 2025

El presente año seguiremos trabajando en la misma línea, apuntando a una mejor difusión y al logro de un mayor impacto en la comunidad. ¿Para qué? Como dijimos, para contribuir al engrandecimiento de la comunidad. Podríamos agregar: para disminuir la brecha entre “lo provinciano” y los grandes referentes culturales nacionales. Todo artista aspira al prestigio artístico. Lo conseguirá en la medida que más amplíe su visión de las posibilidades que el mundo despliega frente a sus ojos. Nuestra aspiración es conseguir mostrar el ancho mundo en el espacio painino. Para eso trabajaremos con ahínco.

Socios de la Corporación Cultural Nuevo Horizonte.

Rodolfo Silva
Corporación Cultural Nuevo Horizonte
Enero de 2025

(Publicado originalmente en la edición enero-febrero de la revista Todo Paine)